domingo, 12 de enero de 2014

El día que me partieron la madre

by Barus

Yo era un niño de cuatro años
cuando, en el kinder, le reventé la cabeza
a un cabrón que me molestaba.
Se la reventé contra la llave del agua.
Los chillidos. La sangre. El agua.
La sonrisa. El rojo. EL azul. La A, B, C,
mi mamá me mima —pensé.
Pero no, mi mamá me chingó,
era mi segundo kinder, pero esta vez no me corrieron.
El karma police llegó en la primaria,
iba en tercero o segundo, uno de sexto,
pensando tal vez que era de su edad,
me molestaba por ser tan guapo.
Suena arrogante, pero en verdad,
me molestaban porque era un niño guapo,
bañado, cambiado y con los pelos relamidos
con la saliva de mi madre.
Se llama Cristo (no Christopher, Cristo) el morro
que me partió la madre a la hora del recreo
porque comía, era el pretexto, pene de perro.
A las salchichas les decían pene de perro.
Obvio enojados porque sus tortas no eran de salchicha,
eran de frijoles cuando bien les iba.
«Hey tú el traga pene de perro, no pongas resbalín
en mi territorio» (No sé si dijo territorio,
pero es la idea.)
—El resbalín se hace derritiendo botellas de plástico
dentro de una lata de atún, luego lo dejas secar,
y lo tallas en el piso para deslizarte o que se caiga
algún maestro de nalgas—.
Yo estaba grandote, pero era chico de edad.
Él iba en sexto y había reprobado como dos años.
Gancho a la barriga. Vi colores, escuché Padrenuestro,
pensé en las mil vidas en Mario Bros,
pensé que perdía la mía. Muchos ganchos más, todos,
de lleno, en mi panza. Una masacre a mis costillas.
Vi a Dios reventándole la cara contra una banqueta,
tipo Historia Americana X, vi el aduquén
de Street Fighter, pero no importa
qué tan bueno seas en videojuegos,
los chingadazos duelen. No sé dónde está Cristo
(no es licencia poética, se llama Cristo)
pero ojalá alguien le esté retorciendo los testículos.
Ojalá el karma police no se olvide de él
así como no se olvidó de mí.
Ojalá, por lo menos, que esté casado y tenga hijos.
Ya con eso.

Maravatío, 2014©

No hay comentarios:

Publicar un comentario