lunes, 16 de septiembre de 2013

MICROFICCIÓN. El lunes que devino asesino.



— Yo no soy lunes, dijo el Martes.

— Yo no soy lunes, dijo el Miércoles.

— Yo no soy lunes, dijo el Jueves.

— Yo no soy lunes, dijo el Viernes.

— Yo no soy lunes, dijo el Sábado.

— Yo no soy lunes, dijo el Domingo.

Todos haciendo notar no tanto que ellos eran otro día, sino que ellos no eran Lunes. Porque el Lunes es discriminado, es homosexual, es judío, es negro, es mujer, es campesino, es pequeñito, es flacucho, es enfermizo, usa anteojos. 
Desde niño, nadie lo elegía para su equipo a la hora del recreo. Un día Lunes compró un revólver para suicidarse, temblaba de rabia y sus lágrimas empañaban sus anteojos. Estaba harto de tanta discriminación... Entonces un sonido de pájaro, al otro lado de su ventana, le avisó que aún había posibilidad de redimirse: salió de su casa, con el revólver en la mochila. Encontró a Jueves inyectándose heroína en un callejón, le disparó limpio, en el centro del cráneo. Los sesos de Jueves dibujaron una mariposa rosada. Los labios le temblaban de muerte y espuma, rabioso quedó el cuerpo estúpidamente inservible.
Encontró a Sábado cogiendo con Miércoles en un hotel de paso, pese a que Sábado era esposo de Viernes; disparó a Sábado, hiriéndolo en un brazo, Miércoles soltó un alarido aún con los pezones húmedos por la antigua saliva de Sábado.. A Lunes le molestó tanto el alarido que le disparó cuatro veces... y el tiro que le quedaba fue para Sábado.
(Otra mariposa de sesos, gotas de sangre a la Pollock sobre las sábanas, sombra refleja por la lámpara del buró. Música en un reproductor.)
Llegó la policía y atrapó a Lunes, ese niño del barrio con el que nadie había querido jugar, pero juró regresar para matarlos a todos, menos a Domingo que (astutamente) era su abogado.

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