lunes, 29 de abril de 2013

Conocimiento por eliminación.




Tal vez todo el conocimiento que tenemos de la vida nos llega por eliminación. Es decir, no sabemos qué son con exactitud las cosas importantes de la vida, pero sabemos lo que no son. El amor, por ejemplo... Nunca nadie lo ha logrado definir, para un escritor sólo es un ejercicio literario. No sabemos qué es el amor, pero sabemos lo que no es. 
Una de las frases que más me gusta es: "sólo podemos vivir con la información que tenemos". Creo que la escuché en una idiota película jolibudense, pero se me quedó grabada. Es más fácil tomar el camino de la eliminación, porque si nos ponemos a pensar, somos más eficaces para destruir que para crear... Y eso no está mal, la destrucción o deconstrucción es otra forma que sustenta la estética, es un arte que se abriga en la violencia. Estamos hartos de poner la otra mejilla, y cuando nos golpean, golpeamos... Al escritor lo mueve casi siempre el amor, aunque sus poemas sean de odio como lo son la mayoría de los míos. Sólo la violencia puede ser respuesta. La violencia es lo que mantiene viva a la poesía y a la filosofía; a la violencia que la sociedad y el Estado crean, el artista responde con la violencia que su alma y sus vísceras crean.
Una cosa que casi no hace el artista es salvarse a sí mismo. Y sobre eso quiero hablar. De esto trata todo esto. Pienso que son demasiados mis rencores, mis odios y mis esperanzas aún. Lo siento pero los dejo atrás... Dejo atrás a todas las mujeres que me quisieron y que quise, y dejo atrás a los falsos amigos. Aparte de los kilos físicos son muchos los kilos espirituales que arrastro y ya no puedo más. De ahora en adelante viajo ligero...
He de confesar que lo que para los católicos es Dios, es decir, creador del cielo y de la tierra, para mí es la poesía, sólo que aparte de ser creadora del cielo y la tierra, también crea el infierno en el que yo de vez en vez me bronceo. La poesía es para mí más importante que cualquier persona sobre el planeta, es mi fuerza superior, lo que me sostiene en momentos de debilidad...
Así que ha llegado el momento de tomarme la vida en serio. He de ejercer todo aquello que amablemente me han enseñado mis profesores, mis amigos y familiares. Aprender (aprehender) a ejercer mi voluntad de poder, como Nietzsche sugería; aprender que ese día que ha de llegar no ha de llegar, es éste, como dice Sabines; y finalmente me tiraré a fondo, como dicta el Padrino. Y sin ser más específico sólo diré que no sé lo que quiero para mi vida, pero sí sé lo que no quiero. Y es momento de dejar atrás muchas cosas.

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