viernes, 15 de marzo de 2013

Soneto Muere-Mata




A Javier Corcobado

Insomnio de triste luna danzante
que la pesadilla de muertos cría
al demoníaco Tiempo se alía
deshaciendo al Universo un instante.

Hago a la muerte mi tierna amante
que es calor caminante al mediodía,
pero en guitarra nocturna se enfría
haciendo vida y muerte equidistante. 

El espacio crea un ángel cincelado
que se va nombrando así muere mata
y es poema de fuego ensimismado

que a besos de cianuro ata y desata.
Espíritu de ajedrez en blancura, 
todos volveremos a ser tierra oscura. 

Getzemaní González.

Musa


Atenea junto a las musas, de Frans Flori.
¿Cuál es tu secreto? ¿Esa sonrisa que esconde a la beata y a la asesina? ¿Esa lluvia iridiscente que viene desde tu nombre hasta mi espíritu? ¿Ese ajedrez de canciones sobre la piel? ¿La huella dactilar de tu alma habilitando mi vida? ¿Ese tango de dos corazones bajo una misma herida?

¿Cuál es tu secreto? ¿Por qué eres la musa que hace de mi sangre fuego cósmico? ¿Es la sombra de tu cuerpo que dibuja la perfección sobre las manos del destino? ¿Es tu voz donde diablos y ángeles se besan sin cesar? ¿Es tu mirada que le da brillo a las estrellas? ¿Es la tormenta de tus pensamientos chocando y creando relámpagos de sueños? 
¿Cuál es tu secreto? ¿Por qué tengo tatuada tu imagen divina en los huesos? ¿Por qué este universo sólo amanece si es a través de tus ojos? ¿Es la melodía de tus manos? ¿Es el vino de tu boca? ¿La gota de eternidad resbalando por tu espalda? ¿Es la noche de claveles rotos en tu tristeza? ¿O será tan sólo tu presencia poética lo que me hace amarte? 

miércoles, 6 de marzo de 2013

FRAGMENTO DE UNA OBRA POLÍTICA QUE NUNCA CONCLUÍ.




Lo que muchos años atrás se pronunciaba como una mera metáfora, cada vez se presume más como una realidad. Hablo del cuerpo artificial; aquí utilizaremos la expresión a manera de metáfora, pero también lo abordaremos en un sentido más o menos literal. 
En el terrero del derecho, varios autores, llaman cuerpo artificial a la sociedad, es decir, hemos de imaginar un cuerpo (unidad artificial) formando de muchos cuerpos reales, de personas pensantes, existentes, como ustedes y como yo, que conformamos una sociedad civil que se opone a la sociedad natural. 
Nacemos con un cuerpo, con instintos, y -si hay suerte- con sentimientos y pasiones, con la hermosa capacidad de maravillarnos del mundo, con la agudeza en los sentidos para servirnos poco a poco de los recursos naturales para sobrevivir. Pero en el seno del siglo XXI nacemos, implícitamente, con un Estado y con una religión, con usos y costumbres, con tradiciones familiares y sociales que nos condicionan y que, en ocasiones, nos abolen incluso los más elementales instintos como la sexualidad y, a grosso modo, nos mutilan la libertad.
Nacemos mutilados y nuestro cuerpo, inmediatamente, es ya una base de datos para el gran cuerpo artificial; nacemos, pues, siendo naturales y a escasos minutos se nos da una clave y formamos parte de la base de datos, por lo pronto, de un hospital.