sábado, 29 de diciembre de 2012

Sobre el acto de escribir




Voy a escribir mi poema semanal: «Tus ojos son estrellas». No, creo que no. Demasiado trillado. «Tus ojos son oceánicos». También muy trillado y ya he utilizado esa metáfora antes. Voy a escribir: «Tus ojos son dos gotas de nube grisácea, por poco negra, que avanza dejando su aroma de pétalos blancos y jazmines». Eso se escuchó extraño. «Tus ojos se encienden con piedra y piedra y mano y mano y recoges la sombra con tus ojos, porque tus ojos son sombras también». No me convence. 
«Tus ojos socavan el tiempo, son olas de agua negra, son gotas de minutos que marcan el día». Creo que ya había leído “agua negra”, van a decir que plagio. «Tus ojos son la ausencia que dictamina el viento, son flores hermosas flotando en el río del tiempo y espera, y todo amor y amor sin palabra… tus ojos…tus ojos» Creo que no, no, de ninguna manera. 
Mejor voy a crear metáforas nuevas y jugaré a ser un pedante trasgresor literario, escribiendo: «Tus ojos son de vaca galáctica ahorcada y burra rebuznando la embestida de los anillos de Saturno». Risas. Aplausos grabados. ¿Digo, no? Sería bueno escribir así. Pero no. Me comienzo a emputar. 
«Tus ojos son esas palabras intermitentes, a veces indeseables; son palabras con las que escribes caricias tenues».
«Tus ojos son café, como mi cagada de la mañana»
«Tus ojos son cuchillos que hieren de muerte a la realidad»
«Tus ojos son de puta barata que se va mucho a la chingada»
Si ella ya no me puede inspirar ni el adjetivo preciso para unos ojos, ni hablar del resto del cuerpo que es más complicado. La única solución que veo viable es cambiar de musa. «Tus ojos son la huída»

1 comentario:

  1. jajajajaja genialmente trasgesor ;)

    A mi todavía me inspira lo cuál es bueno.

    Aunque pensándolo bien, debería de llamarlo puto culero más seguido.

    Pero no me sale...

    ¡hay el amor!

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