sábado, 29 de diciembre de 2012

Sobre el acto de escribir




Voy a escribir mi poema semanal: «Tus ojos son estrellas». No, creo que no. Demasiado trillado. «Tus ojos son oceánicos». También muy trillado y ya he utilizado esa metáfora antes. Voy a escribir: «Tus ojos son dos gotas de nube grisácea, por poco negra, que avanza dejando su aroma de pétalos blancos y jazmines». Eso se escuchó extraño. «Tus ojos se encienden con piedra y piedra y mano y mano y recoges la sombra con tus ojos, porque tus ojos son sombras también». No me convence. 
«Tus ojos socavan el tiempo, son olas de agua negra, son gotas de minutos que marcan el día». Creo que ya había leído “agua negra”, van a decir que plagio. «Tus ojos son la ausencia que dictamina el viento, son flores hermosas flotando en el río del tiempo y espera, y todo amor y amor sin palabra… tus ojos…tus ojos» Creo que no, no, de ninguna manera. 
Mejor voy a crear metáforas nuevas y jugaré a ser un pedante trasgresor literario, escribiendo: «Tus ojos son de vaca galáctica ahorcada y burra rebuznando la embestida de los anillos de Saturno». Risas. Aplausos grabados. ¿Digo, no? Sería bueno escribir así. Pero no. Me comienzo a emputar. 
«Tus ojos son esas palabras intermitentes, a veces indeseables; son palabras con las que escribes caricias tenues».
«Tus ojos son café, como mi cagada de la mañana»
«Tus ojos son cuchillos que hieren de muerte a la realidad»
«Tus ojos son de puta barata que se va mucho a la chingada»
Si ella ya no me puede inspirar ni el adjetivo preciso para unos ojos, ni hablar del resto del cuerpo que es más complicado. La única solución que veo viable es cambiar de musa. «Tus ojos son la huída»

martes, 18 de diciembre de 2012

Improvisación. 18.12. 2012




Tu mirada es un camino pavimentado de estrellas, una resurrección de planetas aleatorios, un sinfín de asteroides lloviendo en mis venas. Tu boca es el ego de un demonio enamorado de los sueños; tu boca sabe bailar tango en cada beso, en cada respirar, sabe ejecutar las penurias en el cadalso del tiempo. Tus hombros son tormentas de placer, ensueños de calor agitado.  Y tus brazos, como ecos de libertad en cuyo abrazo cabe todo cadáver, y tus manos sabias como libros viejos. Y tus brazos, como el aroma del incienso de la vida, hipnotizando en su plenitud la demencia de la aurora; y tus manos, sin embargo, como un perplejo espiral de alucinatorias curas. Barbitúricos de realidad, incendios del mar del corazón.
Tus pechos como un lupanar  de sudores excitantes, como el beso que le da la fantasía a la realidad, como dos playas de divino licor que se tatúan en las pupilas del espíritu. Y tu ombligo, siemprevivo, hoguera de todos los dioses, perversión de nubes rotas, noria de amor. Pero tu sexo, amor, tu sexo; tu vagina es la plenitud de la embriaguez, el pecado de un ángel de la guarda, el delito divino. Tu clítoris como un templo que llama al goce,  un tiempo que se quebranta. Y tus piernas, una, siempre, última cena, unas delicias que retuercen mis nervios hasta volverme loco, arroyos de agua que atraviesan, como un cuchillo, la boca de la noche. Tus pies como la amnesia de todo dolor, angustia y coraje; tus pies como el olvido que glorifica al alma en sus cánticos de melodía enhiesta.  Tu cuerpo en fin, como aquello que se posee pero nunca se tiene. Eso me convierte en el Diablo, supongo.
Y aquí estamos, derritiendo el frío en nuestro abrazo, abortando la moral, vomitando las buenas costumbres y ensalzando los malos hábitos. Tu cabellera al viento, como la música que hace girar todos los planetas dentro y fuera de mis entrañas; soy un monstruo, un triceraptos, aferrado a ti como un niño, descanso en tu regazo todas las eternidades que no he sido. 

domingo, 2 de diciembre de 2012

Soneto para un cumpleaños




Se trata de hacer nuevas estrategias,
idénticos planes de seducción. 
Se trata de tirar mis almas viejas
y respirar a través del corazón. 

Se trata de llevarte lo que dejas,
saber que la vida es contradicción. 
Se trata de ser tú lo que reflejas
y reflejar tu amor y tu pasión. 

Se trata que aprender a bailar tango
con la muerte y con la dulce vida.
Se trata de escapar sin que sea huida

bautizarse con poemas el fandango. 
Se trata ya al final de pasar los años
aprendiendo a ascender peldaños. 

Escribiendo sonetos para un cumpleaños.