jueves, 29 de noviembre de 2012

Nota sobre los diferentes.


Desconfía de los que se digan a sí mismos locos y diferentes, el fanatismo por la diferencia no es menos perjudicial que el fanatismo de los rebaños. Una vez me preguntaron que si estaba en contra del matrimonio gay, y dije que sí, pero no porque sea gay, sino porque es matrimonio. Sin embargo, se levanta indignación por parte de los gays. ¿No era parte de su belleza el no ser parte de la Iglesia y el Estado? Ahora que se suman dentro de las convenciones, ¿qué son? escoria institucionalizada como todos los demás. Ahora, no estoy en contra de travestís, andróginos, transexuales, shemales y hermafroditas... Cada quien escoge en qué punto de su espíritu explota su bestialidad... Lo que sí me molesta es que me lo echen en la cara como queriendo perturbarme por ello. No me perturban, son tan pop como cualquier otro, son convencionales (la primer trampa es el lenguaje, definir es matar el asombro.) Pero no se limita a lo sexual la invasión de lo diferente como fanatismo social, también están las contraculturas. Recuerdo hace unos años que salí mal con una amiga gótica porque se decía diferente por ir al concierto de Lacrimosa. Le dije, en esos conciertos hay miles de personas que piensan como tú, leen lo que tú, escuchan lo que tú y visten como tú... Ah claro, y todos se creen diferentes igual que tú. Un drogadicto, la mayoría, sólo es un idiota que tiene dinero para drogar y mucho tiempo que perder; los artistas que se drogaban, se drogaban precisamente por su lucidez exacerbada que los alejaba para siempre de lo común y corriente, se drogaban para poder habitar entre nosotros. Los artistas, los que lo son de verdad, se drogan para hacer a los demás -simples imbéciles- soportables. Los apestados, los alejados, los supuestos antípodas de toda sociedad, son en realidad el sustento de la misma. Si una sociedad sigue su curso, se debe precisamente al equilibrio que le brinca su lado opuesto. Una sociedad no subsiste sin anti-sociedad y una anti-sociedad no subsiste sin sociedad; desde este punto de vista ninguno de los dos, convencionales y diferentes, son libres; ambos vivirán para siempre presos de sus opuestos. ¿Por qué unos se creen mejores que otros? Ambos son simios, unos con trajes, los otros con playeras psicodélicas... No más.